Caminamos juntos por los senderos de Navidad, muchos sin saber que todos estos caminos nos llevan a Belén.
El Niño que nació un día en el pesebre sigue allí, y nos espera. Todos los caminos, también los que ya no tienen ninguna señal que nazca de la fe en Jesús, todos nos pueden llevar a Él. A Él nos llevan cuando nuestras obras nacen de un corazón bueno y generoso.
Navidad es una llamada a dejar renacer estos buenos sentimientos. Y al silencio. Porque en medio de las luces, de la música y de la mesa compartida, sólo desde el silencio podremos adivinar lo que Jesús nos tiene reservado desde Belén. Para nosotros, y para todos los que en situaciones de soledad y sufrimiento viven otras Navidades.
Navidad nos invita al silencio. A guardar en el fondo del corazón un espacio para los que no tenemos cerca y para el que siempre está ahí, en silencio, dormido en el Pesebre.
Celebro, comparto, vivo ... desde el silencio... ¡¡Feliz Navidad!!! shshshshshshshhhhhhh!!!!!!!
Encarna Badenes

No hay comentarios:
Publicar un comentario